Hermano Alan Harrod

Cargo: Director Vocacional
Lugar:
Uganda, África
Año de nacimiento: 1943

El hermano Alan Harrod ingresó en la congregación de Santa Cruz cuando tenía 18 años.  Hoy, con casi cincuenta años, aprecia las oportunidades que Santa Cruz le ofreció para trabajar con gente joven, tanto en Estados Unidos como en África.  No importa dónde esté, el hermano encuentra que el entusiasmo de sus alumnos lo mantienen joven.

No teníamos laboratorios de idiomas o retroproyectores, y menos que menos, libros de textos. Pero esos niños tenían tantas ansias de aprender, que el pizarrón y yo éramos más que suficientes.

Esta es su historia. . .

Ingresé en la congregación de Santa Cruz cuando tenía 18 años. ¡La tinta de mi diploma de la escuela secundaria todavía no se había secado!  Cuando terminé mi bachillerato, me enviaron a la escuela secundaria de Santa Cruz in Flushing. Yo era uno de los hermanos más jóvenes del cuerpo docente y no mucho mayor que algunos de mis alumnos.

Permanecí en esta escuela seis años y medio. Esos primeros años no fueron fáciles. En un momento dado, dictaba seis clases por día y cada clase tenía 45 estudiantes. Pero, el trabajo, se compensaba con el entusiasmo que se siente al estar rodeado por la juventud.

No importa la edad, la actitud es lo que cuenta
En 1972 el padre superior de la provincia me envió a Washington, DC, como director de la comunidad local. También empecé una fantástica carrera de 17 años en la escuela secundaria Mackin.  Cuando comencé era un joven de 29 años y cuando terminé ya era un adulto de 46. Pero siempre estuve rodeado de gente joven, llenos de entusiasmo. También trabajé con personas confinadas en sus hogares y con gente de la tercera edad de la parroquia de St. Augustine. Los mayores me enseñaron que la edad no tiene importancia.  Lo que cuenta es una actitud positiva.

Mi estadía en Mackin terminó cuando cerraron la escuela.  Durante los últimos cuatro años que pasé ahí, trabajé como subdirector y director de estudios. Debido a los problemas causados por la epidemia de drogas en Washington y a otros problemas sociales derivados de la pobreza y racismo, me dí cuenta de que la mayor parte del día escolar estaba dedicado a asesorar a los alumnos. Mi trabajo administrativo tenía que esperar la caída de la noche y los fines de semana. La clausura de Mackin fue una etapa muy difícil, pero de ahí pasé a trabajar otra vez con la juventud, esta vez en el este de África.

Dedicado a la enseñanza y a servir a la juventud de África
El año académico de 1989-90 lo tomé como sabático y parte de ese período fue mi maravillosa visita a Uganda.  Fue un nuevo comienzo para mi en un lugar lleno de juventud y energía. En Uganda, a un hombre de 46 ya se lo considera como a un patriarca.  La gente joven tiene gran respeto hacia los mayores y eso me ha ayudado a mantenerme "joven”.

Pasé un año en Fort Portal y realmente lo disfruté mucho enseñando francés a los alumnos de la escuela secundaria. No teníamos laboratorios de idiomas o retroproyectores, y menos que menos, libros de textos. Pero esos niños tenían tantas ansias de aprender, que el pizarrón y yo éramos más que suficientes. Después me pidieron que fuera a Jinja, Uganda, como director del programa de candidatos para la congregación de Santa Cruz. Fueron siete años magníficos. El entusiasmo de los alumnos y de los candidatos me ayudaron a mantenerme joven, aunque más no sea, por dentro.

Después me pidieron que aceptara las tareas que implica ser director de vocaciones de la congregación en el este de África. Ahora, hay veces que me siento algo así como el flautista de Hamelín porque mucha de la gente en el este de África está interesada en hablar con el director de vocaciones. Los jóvenes de la parroquia me vienen a visitar casi a diario. Yo también hago muchas visitas.  Mi trabajo me satisface mucho porque estos son jóvenes que quieren ingresar en la congregación de Santa Cruz y servir al Señor.

Tengo que admitir que hay veces que después de un largo viaje me siento un poco cansado. Pero los jóvenes que conozco y con los que sirvo todavía me dan mucha energía.

 

Padre Leonard Collins, CSC Hermano Romuald Fresnais Hermano Kenneth Kunditani
Padre Genaro Aguilar, CSC Hermano John Britto, CSC