| Nombre:
Padre John Donato, CSC
Cargo: Director Adjunto de Evangelización
Lugar: Universidad de Portland, Oregon
Año de nacimiento: 1964
El padre John Donato admiraba muchísimo a
su padre, cuyo trabajo como banquero requería no solo saber
tratar con la gente sino también saber utilizar la tecnología.
Como sacerdote, el padre Donato aplica las aptitudes de administrador
que tanto admirara en su padre a su trabajo como sacerdote parroquial,
a su empresa de consultoría para pastores y a su ministerio
en el campus.
| "He
sentido las alegrías y tocado las heridas de la vida:
nacimientos y bautismos, primeras confesiones y primeras eucaristías,
graduaciones y confirmaciones, preparaciones para el matrimonio
y familias que crecen, divorcios y nuevos casamientos, ungimiento
con los santos óleos en medio de la noche o en medio
de la comunidad y muertes repentinas." |
Esta
es su historia. . .
Siempre quise ser banquero como mi padre. Como persona
que trata con la gente y con la tecnología, él fue
el primero en computarizar las cuentas corrientes y de ahorro del
banco. Para mí, un ícono perfecto de fines del siglo
XX.
Pero desde que me acuerdo me di cuenta de que el
sacerdocio me atraía. Quizá fue mi pastor, una persona
llena de vigor, el que captó mi atención o quizá
fue la alegría que sentía cuando ayudaba durante la
misa. Quizá nunca sepa los "por qué" o los
"cómo" de este regalo que Dios puso en mi vida.
En mi sendero a Emaús he descubierto que la sombra de la
cruz no extingue el fuego de la fe Pascual.
Ministerio
de la parroquia: guiar el rebaño
Durante nueve de mis once años
de ministerio activo, he estado embebido en mi primer amor: el ministerio
de la parroquia. En el lugar que llamamos parroquia, la crucifixión
y resurrección de nuestro Señor está con nosotros
todos los días. El ritmo de la misa diaria y las estaciones
litúrgicas mantienen a los feligreses atentos a la voz del
Maestro, guiándonos de la muerte a la vida. Aquí no
es nada difícil vivir de acuerdo con el evangelio.
Consultor comercial: administración de
los negocios de la iglesia
Siempre he sido un estudiante de alma,
de corazón. En la Universidad de Notre Dame completé
un curso de negocios sin fines de lucro. Poco después, me
mudé a Florida para servir como sacerdote auxiliar y para
comenzar un internado para los pastores del la zona como consultores
de negocios e informática. Un día me dí cuenta
de que lo que yo estaba haciendo para las parroquias era lo mismo
que mi padre hacía para los bancos. Esos dos años
terminaron siendo sumamente ricos para mi desde el punto de vista
pastoral y profesional, pero todavía había una aventura
más y me aguardaba en el ministerio del campus.
Ministerio de la parroquia: guiar el corazón
y la mente de nuestros líderes futuros
Ahora paso la mayor parte de mi tiempo
con estudiantes universitarios en la Universidad de Portland, construida
sobre un acantilado sobre el río Willamette al norte del
centro de Portland, Oregon. Muchos de los jóvenes, tanto
varones como mujeres, buscan desesperadamente una guía espiritual.
Sus preguntas son simples y reconfortantes:¿Qué puedo
hacer para ayudar?" "¿Puede esto influir en el
cambio?" "¿Estoy llamado a servir en el ministerio?"
Hago mucho de lo que hice en las parroquias, ahora más cerca
del año académico que del año litúrgico.
Mucha gente piensa que nuestra vida es difícil,
tratan de comprender una vida dedicada a la pobreza, castidad y
obediencia. Pero nuestra vida es muy sencilla, bendecida por aquellos
que anhelan divisar la luz de nuestro Señor Jesucristo en
su vida. Esta luz, la cual se ofrece en un entorno universitario,
parece mucho más peligrosa a las redes de privilegios que
lo que podría ser un importante sermón dominical desde
el púlpito de la parroquia. ¡Quién sabe lo que
puede suceder cuando la mente y corazón inquisidor de nuestros
futuros líderes encuentran las palabras de esperanza y se
preparan para su vida de servicio!
Lo que yo sea y lo que haré en el futuro
queda librado a la Providencia. Por ahora, alimentado por la esperanza,
estos primeros pasos hacia la vida universitaria y al ministerio
en el campus universitario del acantilado han sido buenos para mi.
Descubrir mi buena fortuna al estar rodeado de eruditos y principiantes,
todos con vida propia llena de fé. Y qué apropiado
es todo esto en la Universidad de Portland, donde los distintivos
de "enseñanza, fe y servicio" se muestran con orgullo
en todos los estandartes del campus. Acá, las posibilidades
abundan.
No seré un banquero, pero esa felicidad todavía
existe. Igual que como dijo Jesús en su juventud cuando lo
encontraron estudiando las leyes en el templo, yo también
estoy "ocupado en el negocio de mi Padre".
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